100 compromiso, 160 mil personas, millones de televisores sintonizados y las palabras del presidente electo: Andrés Manuel López Obrador.

 

En español decimos “No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”; este era el sentir de miles que acudimos el sábado a la plancha del zócalo capitalino. La espera por fin había culminado. Después de una transición que muchos nos dimos cuenta es excesivamente larga a comparación de otros países, 152 días para ser exactos. Por fin el 1ero de Diciembre podríamos ver el inicio de la 4ª Transformación.

Primero vimos a un Andrés Manuel, sereno quién desde lo que alguna vez fue la antigua Tenochtitlán y la cual ha perdido con el pasar de los años su vocación, inclusive llegando al absurdo de convertirse en un estacionamiento para un evento del presidente Enrique Peña Nieto. Honró a sus comunidades mas olvidadas con una ceremonia que devuelve esa inspiración milenaria de los pueblos indígenas tan arraigados pero a su vez tan olvidados de nuestro México milenario. Fue una ceremonia llena de cultura, colores y empatía entre todos los que ahí estuvimos.

En segundo lugar el presidente ahora en funciones nos dio una repasada de que podemos esperar este primer año: proyectos innovadores, estrategias definidas para retomar el liderazgo de la región, un espacio para las generaciones que hoy merecen descansar y un lugar para los jóvenes. De igual manera el Andrés Manuel reconoció como pocos lo han hecho al pueblo de México. Dentro de los 100 puntos menciona dos muy importantes que ayudarán a los Mexicanos en los Estados Unidos: el Banco del Bienestar para que la gente pobre, hasta en los pueblos más apartados, pueda cobrar la ayuda del gobierno y en esa misma cuenta pueda también recibir remesas y los 50 consulados que México tiene en Estado Unidos se van a convertir en defensorías para la defensa de migrantes. Vamos a defender los derechos humanos de nuestros paisanos.

Debemos analizar a detalle cada uno de los mensajes y a su vez cada uno de los 100 puntos presentados este sábado. Pero tomaría mas de una cuartilla y probablemente el lector se cansaría llegando a la segunda página. Así que lo que es importante recalcar es: si se respira un ambiente esperanzador como hace mucho tiempo no se sentía, se ve y se vislumbra un cambio de 180º de la forma en que se ha venido haciendo política y la relación del pueblo con sus gobernantes, empieza una era donde los empresarios deberán relacionarse de manera distinta con los afectados y poder compartir un poco de lo recabado con los afectados.  Este sábado el cielo se despejo y se vio mas claro, como hace mucho tiempo no lo hacía, permitiendo así a Iztaccíhuatl y Popocatépetl (los volcanes), estar presentes para honrar los acuerdos del presidente con sus gobernados; con esta ceremonia y este pacto podemos entender que quiere decir la 4ª Transformación.

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