El debate entre economía abierta o proteccionismo

Por: Carlos Arango.

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Después de la chacota de los candidatos presidenciales mexicanos, escuchar lugares comunes y algunas propuestas que no elaboraron en los temas de seguridad fronteriza, comercio, migración y trasmigración, salarios, seguridad fronteriza, producción de amapola, tráfico de armas para México, así como tráfico de personas, política agresiva de Trump deportaciones masivas y retorno digno.

En el segundo debate del pasado domingo en Tijuana, se vio claramente que ninguno de ellos tiene un plan estratégico para enfrentar la crisis latinoamericana de violencia y pobreza que provoca la salida de familias y niños no acompañados de sus países de origen para buscar asilo y refugio en Estados Unidos. Conceptualmente los candidatos: López Obrador, José Antonio Meade Kuribeña, Jaime Rodríguez “El Bronco” y  Ricardo Anaya miran a los migrantes como víctimas, pero no los definen como trabajadores, ni como personas con derechos conculcados como lo dice la diputada Cecilia Soto en su colaboración para el Universal—México no se acaba en México-.  Tampoco creo que están claros que se enfrentan al gobierno de Trump, que es un tramposo y manipulador de las noticias falsas y de la presión para debilitar al otro elemento enfrente de la mesa.

En fin no conceptualizan que 34 millones de mexicanos viviendo en Estados Unidos representan una fuerza que necesita empoderarse y romper con los muros mentales que la clase política mexicana les ha impuesto, mientras los políticos demócratas y republicanos los criminalizan con el discurso y las leyes, claro nunca ha sido peor  que con  Donald Trump en los últimos  40 años.

Las remesas, hacen muy atractivos a los migrantes que el año pasado enviaron 24,785 millones de dólares, por su peso  electoral, ya que el voto numérico es menor que el de una alcaldía, el voto de exterior no podría elegir al alcalde de Iztapalapa que cuenta con 558,000 votos, en tanto que el padrón de mexicanos en el exterior solo llega a 180,000. El encanto de las remesas obliga a poner atención a los migrantes y el desequilibrio que podría provocar las deportaciones masivas.

Lo más progresista que se mencionó el domingo anterior fue el derecho de votar y ser votado por lo que Anaya si tomó la demanda de que cada partido político nombre un candidato migrante en cada circunscripción en los primeros 5 números. Aunque esto corresponde al congreso legislar en ese sentido. Aunque  los políticos  no tienen una medición real del voto migrante por su impacto espejo en sus familias.

En fin de todo lo que hablaron, La Alianza para el Progreso, desarrollo de la frontera sur o crear una zona especial  en la  frontera norte, no atiende a la raíces del problema. México no debe servir de para rayos de la frontera estadounidense y si debiera condenar el muro como un gesto de proteccionismo, racismo y xenofobia contra los mexicanos y latinoamericanos... Eso no lo quisieron decir, ni la van a decir.

En Tijuana lo que sí quedó claro es que el movimiento migrante tiene una agenda que los partidos deberían adoptar  con el propósito de unificar “los dos Méxicos”. Históricamente los cambios se han gestado de norte a sur, así sucedió con Juárez, los hermanos Flores Magón, Francisco y Madero y el  general Villa. Las fuerzas del sur  se sumaron al movimiento revolucionario con Zapata. Sin embargo el INE y sus reglas  dejó fuera de la boleta electoral a los indígenas,  y ellos van  a estar esperando y seguramente habrá un cruce con lo que hoy está naciendo un movimiento migrante que ha dicho basta.

Sigue la Agenda Migrante…

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