Trompadas Fracasadas…

Dos años (o casi), y nada. Nada de nada. Ni hay muro en la frontera ni expulsaron a un millón de inmigrantes ni nada. Aquí estábamos, aquí seguimos y vamos a seguir.

Acaban de publicar el reporte de “La Migra” del año fiscal 2018 (de octubre del ‘17 a octubre del ‘18), y los números totales no son para celebrar. No celebramos de nuestro lado porque cada deportación es una tragedia personal y muchas de ellas familiar, pero menos todavía puede celebrar Donald “El Trompas” Trump.

En el año fiscal 2017 ICE deportó a 226 mil 119 personas, y en el 2018 a 256 mil 85. Es decir, un aumento efectivo del 13 por ciento, equivalente a 29 mil migrantes más de un año al otro. Es un aumento de 82 deportados al día.

Por países, aumentó en 12 mil 280 mexicanos, 16 mil 820 guatemaltecos, y 6 mil 513 hondureños. Siguen El Salvador y República Dominicana, pero al revés: casi cuatro mil salvadoreños menos en ‘18 que en ‘17, y 217 dominicanos menos en el año. Brasil se lleva la medalla de oro, porque en 2017 deportaron a 5 mil 578 y en 2018 solamente 934, y me resisto a creer que es porque no hay más brasileños indocumentados en el país. Será que lo saben disimular mejor que los demás o se defienden mejor.

El punto es que para una administración que supuestamente persigue con ferocidad a los inmigrantes sin papeles, sus resultados reales son ridículos. El Deportador en Jefe, Barack Obama, mantiene su título. En el año fiscal 2014, el ICE deportó a más de medio millón de inmigrantes, en 2012 a 409 mil y en su último año de gobierno a 240 mil, similar a los números de “El Trompas”.

En corto, simplemente no han podido con la comunidad inmigrante sin papeles.

Han hecho otras cosas, como por ejemplo desplazar a grandes números de trabajadores inmigrantes de sus trabajos, mediante las llamadas “auditorías forenses” (inventadas también en la administración de Obama), cuando le notifican al patrón que tiene que despedir a determinados trabajadores por no tener papeles después de revisar los documentos I-9 de elegibilidad de empleo.  Afecta la vida de miles de personas porque se pierden empleos relativamente estables, pero todo el mundo consigue trabajo de nuevo a final de cuentas, en otras compañías, aunque sean de trabajo temporal. Afecta, sobre todo, el nivel de ingresos, y aumenta la sobre explotación de la mano de obra indocumentada. Pero no se deshace de ellos.

  LA INVASIÓN QUE NO FUE

Tampoco la famosa caravana migrante le resultó bien. Hizo el ridículo mandando soldados a la frontera, solamente para regresarlos a casa antes de navidad porque no hubo su tan cacareada “invasión”. Le sigue jodiendo la vida, claro, a los solicitantes de asilo, porque los mantiene en México obligatoriamente y los deja pasar con cuentagotas, pero el discurso le falló. Incluso la Corte le paró su idea de no recibir peticiones de asilo a los que crucen ilegalmente, diciendo que la ley es muy clara, y que basta estar en territorio de Estados Unidos para pedir asilo, sin especificar de qué forma se entró al territorio.

La Corte le paró también la desaparición de DACA, diciéndole que después de más de medio año de plazo no ha podido explicar por qué hay que desaparecer el programa.

Se le peló también su idea de suspender el TPS, Suspensión Temporal Protegida para los 300 mil inmigrantes de El Salvador, Haití, Nicaragua y Sudán, y les tiene que renovar sus permisos de trabajo, igual que a los 800 mil de DACA.

Últimamente “El Trompas” se lanzó contra miles de inmigrantes, legales por cierto, procedentes de Camboya y Vietnam. Los quiere deportar por ser “criminales peligrosos”. Tampoco va a poder, porque sucede que son los refugiados que Estados Unidos admitió legalmente al final de su guerra contra Vietnam por haber colaborado con el vencido ejército gringo. No va a poder porque en 1995, al restablecer relaciones diplomáticas con Vietnam, se firmó un acuerdo que dice que no puede deportar a nadie que haya entrado aquí de esos países antes de esa fecha. En fin, que a mitad de término presidencial, “El Trompas” no tiene mucho que mostrar. Prácticamente no tiene nada que mostrar. Aquí están los DACA, los TPS, los latinos en general, los árabes, los musulmanes, todos a los que quiso volver chivos expiatorios para “hacer a América grande de nuevo”.

  • Seguirá tuiteando, diciendo que somos criminales y violadores y drogadictos, pero como dice el dicho, “aquí estamos y no nos vamos”. Es cosa de aguantar dos años más.
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