VÁMONOS HACIENDO MÁS

Miles, otra vez, de inmigrantes africanos, están en la frontera norte de México, esperando turno para pedir asilo en Estados Unidos. Están sobre todo en Piedras Negras, Coahuila, y vienen sobre todo de Camerún, Angola y el Congo. Comenzaron a llegar desde noviembre y diciembre, pero nadie les hizo caso por estar atentos a las caravanas migrantes de centroamericanos.

Dicen muchos de ellos que “ya tienen amigos” en Estados Unidos, refiriéndose a los otros miles que llegaron en 2016 a Tijuana y pasaron a este lado. Fiel a su estupidez, las autoridades gringas duplicaron el número de agentes fronterizos y están procesando la fabulosa cantidad de ocho, sí, ocho solicitudes de asilo al día. Son cerca de 11 mil 900, según el migra mexicano Jordán de Jesús Alegría Orantes, delegado del Instituto Nacional de Migración, y al parecer ninguno ha solicitado asilo en México.

En San Luis Colorado, Sonora, hay una situación similar. Cientos de salvadoreños, peruanos y cubanos están concentrados, pero también acompañados en esta ocasión de mexicanos de Michoacán, Chiapas, Oaxaca y Guerrero, que cada día hacen fila para presentarse en las garitas fronterizas a pedir asilo. Y en Tijuana los centroamericanos dejaron de ser novedad ante la llegada de un centenar de inmigrantes güeritos, rusos, según el presidente del Consejo Estatal de Atención al Migrante, Rodolfo Olimpo Hernández Bojórquez. Son pocos, no preocupan, pero esa ciudad espera a otros mil 500 centroamericanos en pocos días, de la tercera Caravana Migrante.

Y encima, otras 3 mil 800 personas “están siendo documentadas por las autoridades migratorias mexicanas para su libre y legal tránsito por el país”, agrega el funcionario. A la mejor por eso Donald “El Trompas” Trump habla de “crisis en la frontera”, no porque haya ninguna invasión ni más inmigrantes indocumentados cruzando, sino porque simplemente es hora de pagar las consecuencias de la política exterior gringa de décadas de explotación e intervención en otros países. Y si se mete con Venezuela y logra su golpe de estado o desata una guerra civil, al rato llegarán miles más de futuros inmigrantes.

VÁMONOS HACIENDO MENOS

Pero en vez de quejarse, “El Trompas” debía estar agradecido. Resulta que la economía gringa está sufriendo no solamente por las guerritas comerciales de “El Trompas” contra los chinos, sino además por la falta de trabajadores. Los gringos, simplemente, están teniendo menos bebés que antes. La Tasa de Crecimiento gringa está en su menor nivel en tres décadas, según el Centro de Control de Enfermedades, el CDC. Para que haya un “reemplazo saludable” en una población, dice el CDC, “deben nacer 2 mil 100 niños por cada mil mujeres en edad reproductiva” dos chamacos mínimo, pero actualmente solo hay mil 765 y medio por cada mil mujeres, un 16 por ciento menos de lo necesario.

Dicen los científicos que esto se debe a muchas razones, la depresión económica del 2009-2015, la participación de la mujer en el mercado de trabajo, la posibilidad de tener estudios académicos avanzados, el retraso en tener bebés hasta tener estabilidad laboral, el mayor uso de anticonceptivos y una baja en los embarazos de adolescentes. A eso se junta el hecho de que los gringos “baby boomers” la generación de la postguerra, se están jubilando por miles sin haber creado suficientes “reemplazos”.

Será el sereno, pero la solución obvia para la economía gringa está en los trabajadores internacionales. Si quieren que la economía siga adelante, más tarde o más temprano van a tener que echar marcha atrás a la retórica anti-inmigrante y a los planes de “El Trompas” de disminuir la inmigración, no solo la indocumentada sino la legal.  Así pues, la “crisis en la frontera” se podría convertir en la “solución en la frontera”. Ojalá que las migraciones no sucedieran, especialmente las causadas por la intervención gringa en todo el planeta, pero eso requeriría otro cambio de mentalidad: dejar de ser la “policía del mundo”, y dejar de meterse donde nadie los ha llamado.

Estados Unidos está a tiempo, a pesar de “El Trompas”, de solucionar sus problemas de falta de población abriendo las fronteras a todos esos miles de inmigrantes que están esperando en sus fronteras y a miles más, por lo menos en lo que vuelven a aprender a tener hijos… 

  • Es más, esos miles de inmigrantes ¡podrían enseñarles cómo!
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